Publicidad:
Terra
La Coctelera

Proyecto pendiente: enamorarme

De todos esos interrogantes que me acosan, he decidido despejar uno. He decidido enamorarme, lanzarme de cabeza, he intentar convencer al objeto de mi deseo, que se lance conmigo.
Evidentemente, él permanece ajeno a mis planes, pero la maquinaria de la conquista ya ha empezado a moverse....muy lentamente....

Interrogantes

Dudas y más dudas.
¿Qué hacer? ¿Qué es lo más acertado? ¿qué es lo que debería hacer? ¿Hacia dónde ir?

Tristeza de ausencia. 21 de Febrero de 2006. 20:36.

¿Necesito realmente todas las cosas que creo que necesito para ser feliz? ¿O será que esta necesidad materialista insaciable es sólo el reflejo de un vacío en el alma que no se llena con nada?
¿Cómo es posible pasar de la euforia al desaliento? Odio esta especie de noria anímica. Me comporto como una niña pequeña: quiero algo, y me pongo súper contenta si creo tenerlo a mi alcance; de ahí paso a una caída libre si se me escapa de las manos. Absurdo. E infantil.
Pero a pesar de que yo soy consciente de todo eso, no puedo evitar sentir una opresión constante en el pecho.
Me siento tan triste...y yo sé por lo que es en el fondo, no porque no pueda comprar ese último capricho material al que he hechado el ojo, no.
Me siento triste porque me siento sola, porque me muero de ganas de que alguien me abrace con todas sus fuerzas; porque en realidad, lo que no está a mi alcance es esa persona....

20 de Ferebro de 2006, 11:08

Casi un mes sin escribir nada. Y si intento recordar qué es lo que ha pasado durante todo este tiempo, sólo soy capaz de enumerar uno o dos acontecimientos que se han salido de la monotonía, el resto del tiempo....es más de lo mismo.
Llevo viviendo muchos días extraños desde hace algunos meses....días en los que duermo hasta 12 horas, días en que se hace de noche justo cuando yo empiezo a mostrar algo de energía, días que pasan sin pena ni gloria, días de buenos propósitos que luego no sé a dónde van a parar.
Todo es tan extraño. Aunque al mismo tiempo, me pregunto si no será tal vez ESTO la normalidad.

29 de Enero, 23:57

Tres minutos para que acabe el día y justo ahora, al final, empiezo a sentirme intranquila.
Sé que antes o después tendré que tomar la decisión definitiva, decisión que marcará un punto de inflexión muy importante.
Creo saber qué es lo que más me conviene, pero aún así no dejo de retrasar el momento de plantarle cara a todo el asunto. Lo quiera o no, aún me une a ellos un pequeño hilo que yo trato de ignorar todo el tiempo, pero que sigue atándome de igual forma.
Tomar decisiones, esa es en esencia la vida. Decidir qué camino tomamos, si éste de aquí o aquél otro.

Comparaciones dañinas y odiosas

Defecto recién descubierto:
Me comparo constantemente con los demás para sacarme el máximo de defectos posibles.
Da igual cuál sea el objeto de la comparación: trabajo, vida social, amorosa, aspecto físico, nivel económico...de ahí al infinito. De lo que se trata es siempre de sacar lo peor de mí. O al menos de que parezca que salgo perdiendo en la comparación, para machacar un poquito más mi ya bastante dolorida autoestima.
Por increíble que parezca es algo que hago desde hace mucho tiempo y sin embargo, acabo de caer en la cuenta.
Qué fácil es mirar a los demás y pensar: "ellos sí que son felices y tienen una vida plena". Solapando a ese primer pensamiento un segundo tal que así: "y mi vida es un desastre, soy una pobre desgraciada". Por poner un ejemplo.
Evidentemente habrá ocasiones en las que sea "perdedora" en la balanza comparativa. Pero hasta ahora no había caído en la cuenta de que ésto no es más que un mecanismo mental pernicioso que pongo en marcha de forma casi inconsciente para "automutilarme", porque nunca me veo como ganadora.
Esto implica, consecuentemente, otro efecto negativo para la salud de mi autoestima. ¿Por qué tengo que compararme con nadie? Da igual si es para afirmarme en mis conceptos negativos sobre mí misma o para intentar consolidar los pocos positivos que tengo, no importa.
Yo no soy como los demás. Ni los demás son como yo. Podemos ser diferentes e igualmente valiosos.
Supongo que estoy muy influida por esta sociedad y esta cultura del éxito en la que vivimos en la que todo se mide a partir de las posesiones de las que eres dueño: belleza, éxito profesional, social, dinero.
Puede parecer una verdadera tontería, pero el darme cuenta de ésto que hago constantemente, para mí, ha sido un auténtico descubrimiento.
Desde ahora estaré alerta y trataré de frenar todos esos pensamientos negativos que mi cabecita genera a partir de comparaciones dañinas y odiosas.

28 de Enero, 14:18.

He dormido....vamos a ver....11 horas seguidas.
Bueno en realidad algo menos, porque me he tirado un buen rato remoloneando despierta en la cama.
Todo el mundo se empeña en hacerme sentir culpable por dormir tanto. Pero nadie me daba una palmadita en la espalda cuando me iba a currar bien temprano después de haber dormido solo 5 horas.
Así que, no me siento nada culpable. Además, es sábado. Aunque de hace un tiempo a esta parte, para mí todos los días son más o menos iguales.
Fuera no para de llover. Eso es bueno, que falta nos hace.
Hoy no voy a desayunar, voy a almorzar directamente (macarrones...ummmm).
No sé si me llamarán para tomar un café, pero estoy pensando que el mejor modo de pasar la tarde, va a ser bien tapada con mi manta, uno de los libros que tengo a medias, y una buena taza de algo calentito entre las manos.

Soy incapaz de centrarme en una sola cosa

Pues eso. El título lo dice todo.
Echando la vista atrás me parece increíble que consiguiese sacarme una carrera, más que nada porque el estudio requiere concentración, cosa que a día de hoy, parece que he perdido por completo, siendo ésta sustituida por la divagación.
Evidentemente así nunca logro llevar nada a buen puerto, porque normalmente, me cambio de barco y de rumbo (muchas veces) antes de llegar a ninguna parte.
Vivo a la deriva. Y eso, no me gusta.